El humo que regresa a la sala casi nunca es un misterio. Son unas pocas causas, y varias se arreglan el mismo día y por poco dinero.
Una chimenea funciona por tiro. El aire caliente sube por el conducto y, al subir, jala aire nuevo hacia el fuego. Cuando el humo entra a la casa en lugar de salir, es porque ese tiro se rompió — y hay un número limitado de razones por las que eso pasa. Vale la pena revisarlas en orden, de la más barata a la más seria.
Suena obvio y es la primera causa que descartamos. El dámper es la placa metálica que abre y cierra el conducto justo arriba del fuego. Si está cerrado, el humo no tiene salida. Si está oxidado y no abre del todo, tampoco. Revíselo antes que nada; si se traba o no se mueve, eso ya es una reparación, y generalmente significa que ha estado entrando agua.
Una capa gruesa de creosota reduce el diámetro del conducto y con eso el tiro. Y a veces no es creosota: es un nido de pájaro, una ardilla, hojas o un pedazo de mampostería desprendida. Si el humo empezó a regresar de golpe y antes no pasaba, una obstrucción es de las primeras sospechas. Una limpieza resuelve los dos casos.
Esta es la causa que más sorprende a la gente, y se ha vuelto más común. El fuego necesita aire de reposición: para que algo suba por el conducto, tiene que entrar aire por otro lado. En casas modernas o recién aisladas, con ventanas nuevas y sin rendijas, muchas veces no hay por dónde. La prueba es sencilla: abra un poco una ventana del mismo cuarto y vea si el humo se corrige. Si sí, el problema es aire, no chimenea.
Hay una variante de esto: la campana de la estufa de la cocina o un extractor de baño trabajando al mismo tiempo. Esos aparatos sacan aire de la casa, y si no hay reposición suficiente, el camino más fácil para que entre aire es por el conducto de la chimenea, en sentido contrario, arrastrando el humo con él.
Un conducto frío tiene una columna de aire frío y denso adentro que se resiste a subir. Pasa sobre todo en chimeneas por fuera de la casa y en los primeros minutos de un fuego. La solución es precalentar: encienda un rollo de papel periódico y sosténgalo encendido cerca de la boca del conducto un momento antes de prender la leña. Eso arranca el tiro. Si siempre tiene que hacerlo, el conducto puede estar sobredimensionado o mal aislado.
La punta de la chimenea tiene que quedar suficientemente arriba del techo y de lo que la rodea. Si quedó corta respecto al caballete, o si un árbol creció, o si se agregó un segundo piso o una ampliación, el viento puede empujar aire hacia abajo por el conducto. En Gresham y el este del condado lo vemos seguido por el viento del Gorge. Se resuelve extendiendo la chimenea o poniendo una tapa diseñada para contrarrestar el viento.
La madera mojada arde a menor temperatura. Menos temperatura es menos tiro, y además mucho más humo. Si la leña chisporrotea, cuesta prenderla y echa mucho humo blanco, está húmeda. Madera partida y cubierta por lo menos una temporada hace una diferencia inmediata.
La causa más seria. Un conducto agrietado o con uniones abiertas deja escapar gases de combustión hacia la estructura de la casa en lugar de llevarlos afuera. Esto no se diagnostica desde la sala: hace falta cámara. Si huele a humo en cuartos que no tienen chimenea, o en el ático, deje de usarla y háblenos.
Deje de prenderla si huele a humo en otras partes de la casa, si ve humo saliendo por donde no debe, si el dámper no se mueve, o si cae mampostería. En esos casos no se trata de tiro sino de integridad del conducto, y eso se revisa con una inspección con cámara antes de volver a encender. Llame al (503) 209-6590 y le atendemos en español.
Si el conducto está limpio, lo más probable es que falte aire de reposición. Abra un poco una ventana del mismo cuarto y vea si se corrige; si sí, la casa está muy sellada o hay un extractor compitiendo por el aire. Las otras causas frecuentes son un conducto frío al arrancar y la altura de la chimenea respecto al techo.
El humo en sí es irritante, pero lo que de verdad preocupa es el monóxido de carbono, que no se ve ni se huele. Si el humo regresa con frecuencia, instale un detector de monóxido, ventile y haga revisar la chimenea. Si huele a humo en cuartos sin chimenea, deje de usarla hasta que alguien la revise con cámara.
Sirve cuando el problema es viento que baja por el conducto, que es común en zonas expuestas como el este del condado. No sirve si el problema es suciedad, falta de aire en la casa o un conducto dañado. Por eso revisamos primero en lugar de venderle una pieza.
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